
El 16 de febrero, Margot Frank habría cumplido cien años. Era la hermana mayor de Anne y una chica bastante seria, reservada y muy inteligente, considerada como una «niña modelo» no solo dentro de la familia. Al contrario de su hermana, que sacaba notas más bien mediocres, Margot era una estudiante muy buena. Al igual que Anne, tres años menor que ella, también escribió un diario durante la época nazi y la guerra, pero este se perdió para siempre cuando los Frank fueron deportados de su escondite en la casa de atrás de Ámsterdam en agosto de 1944.
Hasta su huida a Ámsterdam, Margot vivió con su familia en Fráncfort. Su padre, Otto Frank, decidió en 1933, tras la llegada al poder de los nacionalsocialistas, trasladarse con su familia a Ámsterdam.
Margot Frank murió, junto con Anne, a finales de febrero de 1945 en el campo de concentración de Bergen-Belsen a causa de la fiebre tifoidea. Tras la deportación, ambas fueron trasladadas primero al campo de tránsito de Westerbork y luego, temporalmente, a Auschwitz-Birkenau. En octubre de 1944, los nazis enviaron a las hermanas a Bergen-Belsen, donde encontraron la muerte pocas semanas antes de que el campo fuera liberado.